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Andé Restaurant 767 5th Avenue,
New York 10021, USA
+00 01 23 456 789
ande@mikado-themes.com

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el pedrusco leña

CONCEPTO

Fuego, tiempo y pasión.
Nuestra cocina gira alrededor de un horno de leña centenario y de los fogones donde seguimos elaborando los guisos que han acompañado a nuestra familia durante generaciones.
Es una cocina que mira al pasado sin quedarse detenida en él. Que nace de aquellas primeras tabernas familiares, allá por 1956, y que ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy es El Pedrusco de Aldealcorvo.
Creemos en la cocina tradicional, en sus sabores reconocibles y en la emoción que despierta un plato bien hecho. Pero también en la delicadeza, la precisión y la elegancia que pueden alcanzarse sin renunciar a su esencia.
No buscamos reinventar un buen guiso. Buscamos llevarlo a su mejor expresión.
La leña de encina, el producto cuidadosamente elegido y el respeto por los tiempos de cada elaboración forman parte de nuestra manera de trabajar. Aquí el fuego no entiende de prisas y nosotros hemos aprendido a respetarlo.
Nos gusta pensar que cada plato cuenta algo. A veces recuerda a la cocina de nuestras abuelas; otras, descubre una interpretación más personal de aquellos sabores. En todos intentamos que se reconozca de dónde venimos.
Nuestra manera de entender la hospitalidad sigue esa misma filosofía.
Trabajamos con tan solo ocho mesas al día, repartidas entre nuestros dos salones y en un único turno. No doblamos mesas porque creemos que una buena comida necesita su tiempo. El tiempo de conversar, de disfrutar de un vino, de dejarse llevar por una sobremesa sin mirar el reloj.
Queremos que entrar en El Pedrusco sea, durante unas horas, olvidarse de lo que sucede fuera.
Sentarse, disfrutar y sentirse en casa.
Sin prisas. Sin artificios. Con el fuego siempre encendido.

EL PEDRUSCO MENU

Antonio De Pedro
(Sala y Bodega)

Tenía seis años cuando se inauguró El Pedrusco. Recuerdo que tiré mi primera caña subido a una caja de Coca-Cola para poder alcanzar el grifo.
Desde entonces, esta casa ha sido una parte inseparable de mi vida.
Crecí entre mesas, conversaciones y botellas de vino, aprendiendo que detrás de cada cliente hay una persona a la que merece la pena escuchar y cuidar.
Con los años descubrí mi verdadera pasión: el vino. Me fascina su capacidad para contar historias, transmitir emociones y transformar la experiencia de un plato.
Disfruto buscando armonías con la cocina de mi hermano Gonzalo. A veces acompañándola con discreción; otras, jugando con los contrastes para descubrir matices inesperados. Es mi manera de participar en cada elaboración, de aportar mi propia voz a través de una copa.
De mi padre y de mi abuelo aprendí dos valores que considero fundamentales en este oficio: la humildad y la transparencia.
Y son precisamente esos valores los que intento transmitir cada día en la sala.
Porque, por encima de cualquier gran vino, lo que más me gusta sigue siendo conseguir que nuestros clientes se sientan a gusto en nuestra casa.

Gonza de Pedro
( Chef )

Nací en mayo de 1984, el mismo mes y año en el que mis padres inauguraron El Pedrusco. Así que, en cierto modo, puedo decir que mi historia y la del restaurante comenzaron al mismo tiempo.
Crecí entre fogones, probando los guisos de mis abuelas, viendo a mis abuelos trabajar la tierra y aprendiendo que detrás de cada buen producto hay mucho esfuerzo y muchas manos.
Mi madre fue mi primera gran maestra. Con ella aprendí a cocinar y trabajé durante años, descubriendo el valor de las recetas que pasan de una generación a otra. Recetas que no necesitan grandes explicaciones porque su sabor lo cuenta todo.
Más adelante tuve la oportunidad de trabajar junto a Mario Sandoval y sus hermanos en Coque. Aquella experiencia amplió mi manera de entender la cocina y despertó todavía más mi curiosidad por aprender, investigar y perfeccionar cada elaboración.
Pero hay una herencia que define especialmente mi forma de cocinar: el horno de leña centenario que me dejó mi padre.
En él conviven la memoria de mi familia y mi propia manera de interpretar la gastronomía.
Me gusta respetar la tradición, pero también cuestionarme cómo puedo mejorarla. Buscar el mejor producto, afinar los sabores, cuidar los pequeños detalles y encontrar la elegancia incluso en el guiso más humilde.
No me interesan las complicaciones innecesarias ni los platos que pretenden ser algo que no son.
Me gusta una cocina sabrosa, sincera, reconocible y con personalidad. Una cocina que emocione por lo que cuenta y, sobre todo, por lo que sabe.
Intento que cada plato tenga algo de mi madre, algo de mi padre y, por supuesto, algo de mí.
Esa es mi manera de cocinar. Y esa es mi manera de entender El Pedrusco.